27 dic. 2007

Melacolía I (Alberto Durero)

Poco sabía yo de este genio del Renacimiento alemán, artista misterioso Alberto Durero(1471-1528)
Navegando me he encontrado con un analisis propfundo de su obra Melacolía I( grabado) 1514 el cual lo comparto : "En realidad, esta obra –al igual que otras del célebre artista– necesita un análisis muy, muy extenso para desentrañar todos los enigmas que encierra. Pero como tal empresa resulta excesiva, me limitaré a recoger aquí algunas de las hipótesis más extendidas, que han intentado dar una explicación satisfactoria al trabajo.

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Un rápido vistazo al trabajo nos permite observar que, en primer lugar, destaca una figura femenina, provista de alas, y que parece identificarse con un ángel. Apoya su cabeza –coronada de hierbas– en una de sus manos (con la otra sostiene un compás), y el rostro aparece en sombra. Junto a esta figura principal observamos también un niño, apoyado en una piedra de molino, y que está pintando sobre lo que parece una tabla o una pizarra. Junto al pequeño, vemos un poliedro que llama poderosamente la atención (y que oculta parcialmente un crisol encendido), así como una escalera de siete peldaños que asciende hasta una torre o edificio del que no se vislumbra su final. Junto a la escalera vemos una especie de cometa, además de un animal que parece un murciélago, sosteniendo una cartela con el texto “Melencolia I”, que evidentemente dan título al grabado. En la parte superior derecha descubrimos una balanza, un reloj de arena, una campanilla y, bajo esta, un cuadrado mágico, en el que la suma de las celdas da siempre 34. Finalmente, en la parte inferior vemos un perro dormido y una serie de herramientas: una esfera, unos clavos, una sierra, una regla, etc…

Una de las lecturas más extendidas alude a la llamada teoría de “los cuatro humores“. En la Antigüedad clásica –y en épocas posteriores, entre ellas el Renacimiento–, era popular la idea de que el ser humano estaba influido física y anímicamente por cuatro fluidos o “humores”: sanguíneo, colérico, flemático y melancólico. La mezcla de dichos fluidos o humores, y la mayor presencia en el ser humano de uno de ellos (la situación ideal era la del equilibrio entre tales fluidos), determinaban el carácter, la personalidad y la salud de los individuos. En esta teoría entraban también en juego los efectos de algunos planetas, las cuatro estaciones, los cuatro elementos o los cuatro vientos, entre otros factores. De este modo, el grabado de Durero estaría aludiendo al carácter melancólico. De hecho, la melancolía se conocía también como bilis negra y, como ya hemos dicho, el rostro del “ángel” del grabado aparece sombreado, oscuro, lo que parece una clara alusión a este carácter.


La balanza y el reloj de arena, serían símbolos de Saturno. Este planeta está asociado, en alquimia, al color negro (nigredo), y al plomo, el metal utilizado inicialmente por los alquimistas. Hay también una rueda de molino, símbolo de la «vía seca», uno de los métodos para la obtención de la Gran Obra, y también emblema de la putrefacción.

La alusión al nigredo está también presente en el rostro oscurecido del ángel, que sería un hermafrodita alado. El poliedro sería también símbolo de Saturno; la escalera de siete peldaños indicaría los pasos que debe seguir el alquimista. Por otra parte, la esfera y el poliedro aludirían a la geometría como base de la alquimia. Otros símbolos de tinte alquímico serían –siempre según esta interpretación–, el perro, las herramientas dispuestas en el suelo y el crisol encendido, que casi pasa desapercibido, semioculto por el poliedro.

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Finalmente, algunos elementos podrían esconder también –sin que excluyan los significados anteriores– otros elementos. Así, por ejemplo, en el cuadrado mágico podría leerse, tal y como señalan algunos autores, la fecha de la muerte de la madre del artista, Barbara Dürer. En la primera fila vemos: 16 - 3 - 2 - 13. Estas cifras podrían interpretarse así: 16, 3 + 2 (=5, mes de mayo) - 13 (1+3= 4, en alusión a 1514), dando la fecha de 16 de mayo de 1514. Esta interpretación se vería confirmada por la presencia de la campanilla (sería una campanilla fúnebre), y el reloj de arena nos recordaría la fugacidad de la vida. De este modo, el ángel melancólico del grabado sería el propio Durero, hundido en ese estado por la fatal pérdida.

Como podéis ver, interpretaciones no faltan. Sin duda, todas las aquí comentadas tienen elementos que las respaldan. Personalmente creo la teoría de los humores, con influencia tanto de Ficino como de Agrippa (y especialmente de este último), en alusión al influjo creativo de la melancolía, es la más satisfactoria. La hipótesis alquímica no me convence tanto, aunque no me atrevo a descartarla. Y algo similar opino sobre la visión del fallecimiento materno, que además sería compatible con las anteriores, pues nada impide que la obra ofrezca varios mensajes a un mismo tiempo. De un modo u otro, sin duda Melancolía I parece ofrecernos un “autorretrato” del propio Durero quien, con probabilidad, se veía así mismo como un espíritu melancólico y taciturno, un artista creador dominado por el influjo de Saturno…( J.G.Blanco))

Realmente interesante

2 comentarios:

Apolonio de Tiana dijo...

¿Sabés que tengo una copia de Melancolía que proviene de la casa de mis abuelos?, siempre algo nos liga

angela dijo...

que momento!!!