30 oct. 2011

John Currin

John Currin 1962 pintor americano



El trabajo de Currin es una fabulosa exploración de viejos estilos pictóricos que van del renacentismo a la escuela flamenca, pasando por Lucas Cranach, así como por el lujo indulgente de Fragonard y Boucher.
Este artista parece celebrar el arte malo a través de aparatosas paráfrasis de diversos pintores, especialmente de algunos poco conocidos ("Un artista aprende mucho más de los artistas segundones que de los grandes maestros", explica). Su trabajo consiste en retratos kitsch, fusiones de estilos clásicos con elementos de la publicidad contemporánea (los anuncios de Calvin Klein vienen a la mente) y un sentido perverso de la elegancia grotesca. Pero lejos de hacer simples pastiches o caricaturas ingeniosas, Currin trabaja con un gran rigor para convertir a sus personajes imaginarios –pues no se inspira en mujeres reales ni mucho menos en modelos– en seres postapocalípticos, cyborgs modeladas por la cultura de la decadencia, mutantes de una era de excesos que llevan impresos en la piel sus vicios y virtudes.
El trabajo de este artista está impregnado de un denso humor negro, de una poderosa carga paródica en la que las imágenes familiares súbitamente se han transformado en escenas de delirio febril. De modo semejante a los artistas pop que sacaban cosas cotidianas de contexto para convertirlas en algo distinto, Currin secuestra iconos de la historia del arte para volverlos herramientas para descifrar nuestra realidad, para situarnos en un tiempo neutral e indefinido, para aislar a las criaturas sociales que nos rodean y reconocernos en la fauna de los seres que se han moldeado a sí mismos a través de sus fantasías.


 

1 comentario:

javier dijo...

Qué decir? pues... que me gusta su técnica es bueno, su temática para mi está entre eñ comic porno y la excentricidad