2 nov. 2011

Pentti Sammallahti

 
Pentti Sammallahti ((Helsinki, 1950) es uno de los fotógrafos contemporáneos más destacados de Finlandia. Comenzó a exponer con regularidad su trabajo a los 21 años y trabajó durante mucho tiempo como profesor en la Universidad de Artes Aplicadas de Helsinki antes de recibir una beca del estado finlandés que le permitió consagrarse por completo a sus proyectos artísticos durante 15 años.Alejado de modas y tendencias efímeras, nos presenta pequeñas fotografías en blanco y negro, divertidas y serias al mismo tiempo. Confiesa su absoluta predilección por la nieve, el frío y la blancura del norte –en especial entre su país natal y Rusia–, lo cual no le impide encontrarse cómodo fotografiando latitudes más meridionales, como los Balcanes, Marruecos, India, Nepal e incluso Turquía.






En sus imágenes –y en particular en las que opta por el formato panorámico–, los paisajes y sus pobladores vagan sin rumbo, las casas y barracas parecen a punto de desmoronarse, con frecuencia aparece un animal –casi siempre un perro–, que deambula con la mirada perdida, con una indiferencia en cierto modo irónica.La relativamente escasa presencia del hombre, al menos físicamente, es la manera en la que Sammallahti habla al espectador de la condición humana. Si recurre a la naturaleza y a los animales, no cabe duda de que escoge el rodeo de la fábula para hablarnos del mundo en el que vivimos.
No sabemos a ciencia cierta si se debe al encuadre o a la propia naturaleza de lo que muestra, pero la mayoría de los paisajes fotográficos de Pentti Sammallahti –al igual que las pequeñas historias que cuenta– crean la extraña sensación de estar situados al borde del mundo. Es como si más allá de la línea del horizonte no existiese nada más que vacío…

En el planteamiento de Pentti Sammallahti confluyen dos enfoques fotográficos: por un lado, la fotografía de paisaje, casi contemplativa, donde la naturaleza juega un papel primordial,  por otro, secunda el instante decisivo tan apreciado por Cartier-Bresson, que trata de captar un instante fugaz y único.



Es evidente que en esta paradójica dualidad entre la contemplación y la plasmación reside una parte importante de lo que conforma la impronta visual, inmediatamente reconocible, del fotógrafo.(Alain D’Hooghe)

No hay comentarios.: