18 jun. 2012

Simeón Saiz Ruiz

Simeón Saiz Ruiz nació en Cuenca 1956 trabaja con materiales ya dados, disponibles para todos, en nuestro ámbito cultural. Las imágenes y situaciones, incluso sus descripciones en forma de título de sucesos o de crónica, se toman de la prensa y la televisión. Pero para situarlas en otro contexto, el del arte, a través de una minuciosa labor de transposición, en el que las rayas y el parpadeo electrónicos de la imagen se fijan pictóricamente en la serie de cuadrículas que forma la superficie del cuadro.

Simeón Saiz Ruiz: Masacre en Racak. 2002
 Para precisar aún más "el punto de vista" del espectador, Simeón Saiz deforma en menor o en mayor medida la imagen, produciendo distintos grados de anamorfosis, de ruptura de la perspectiva frontal.La imagen alcanza así, ya en su estructura y cualidades formales, un giro aún más intenso que permite percibir, y no sólo por la temática abordada, la terrible violencia inscrita en el universo actual de la representación. En esa gran pantalla de la sociedad del espectáculo, que despoja nuestra condición humana del latido de la vida, convirtiéndola en sombra hueca, en puro vacío 

“Matanza de civiles en Sarajevo por proyectiles caídos junto al mercado principal el lunes 28 de agosto de 1995. Víctima en la barandilla (A partir de imagen aparecida en Tve-1)”, 1998
En su trayectoria artística, Simeón Saiz ha ido profundizando desde sus primeras propuestas, situadas en el terreno del minimalismo y los campos de color, en la dualidad de la representación. En el hecho de que toda imagen permite ver y oculta cosas y situaciones distintas de manera simultánea. Algo más explícito después, cuando la imagen inscrita, asociada con el trazo inmediato y los graffiti urbanos de los ochenta, se abre paso en los densos entramados o en los vivos planos de color de los cuadros. La serie de pinturas, fotografías, objetos, esculturas y vídeos Masculino/Femenino (1989-1990) plantea esas cuestiones, por medio de una indagación sobre las imágenes recibidas, formadas culturalmente, de los papeles sexuales.Pero el acento en la dualidad de la imagen se hace aún más intenso en la serie Fetiches, iniciada en 1993 y que Simeón Saiz considera todavía abierta, en la que un denso entramado superficial de líneas y trazos, que cubre enteramente la superficie del cuadro, deja ver en su fondo el trazado en sombra de una imagen, habitualmente pornográfica.imeón Saiz ha alcanzado un registro verdaderamente brillante de la intersección plástica entre fotografía y pintura. Según él mismo observa, la fascinación que despierta la fotografía va ligada a que se piensa en ella como en un documento. Pero eso es falso, porque la fotografía por sí misma no es nunca un documento: "Hay que poner un texto, una retórica, para que valga como tal", concluye. A diferencia de la fotografía la pintura no fija el instante, sino que lo condensa, y ese mecanismo de condensación es el que él utiliza en la serie.
“Víctimas de bombardeos serbios a zona croata por encima de las posiciones bosnias en Mostar (A partir de imagen aparecida en Tve-1)”, 1996

 En último término, como sucede siempre en el arte de auténtico aliento, la búsqueda formal y el compromiso moral convergen. Simeón Saiz afirma que una parte considerable del arte de hoy es espectáculo, pero que esa parte no le interesa. El demanda en el arte una "actitud ética". Ya que, de manera muy diferente al periodismo, que lo hace de forma más inmediata, el arte genera ideas, crea opinión. Y en ese sentido, obviamente ya sin las pretensiones globales y de ruptura de las viejas vanguardias clásicas, para este artista que traspone la indistinción de la crónica a la singularidad de la imagen plástica, "el arte cambia la vida".

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