21 oct. 2012

¿Por qué critican los críticos?

La revista británica Frieze ha preguntado a una serie de especialistas del arte de toda Europa su opinión sobre el valor de la crítica artística. ¿Por qué critican los críticos? Esta fue mi aportación

Javier Díaz-Guardiola. ABC Cultural. Madrid, España

¿Puede una crítica negativa influir en la obra de un artista? Me temo que no. De hecho, ustedes en el Reino Unido tienen un ejemplo relativamente reciente. Me refiero a la exposición de Damien Hirst en la Tate, una muestra que buena parte de los textos críticos elaborados por la prensa anglosajona no ha dudado en dejar a la altura del betún. Algunos días después de que esas publicaciones vieran la luz, la economía británica entraba en recesión, pero imagino que poco tuvo que ver en ese estancamiento lo que unos cuantos críticos de arte habían expresado en sus reseñas. Por si alguno se temía lo peor, las finanzas del señor Hirst tampoco se vieron alteradas lo más mínimo.

¿Puede entonces una crítica elogiosa influir en la obra de un artista? Es probable. Pongamos el ejemplo de otro artista mediático. El del chino Ai Weiwei. Yo tuve el placer de entrevistarlo en Madrid cuando aún no era ni la mitad de famoso que es ahora (y que conste que yo no soy tan mayor). Luego, con él llegó el escándalo, y se convirtió (aún más) en el artista disidente al régimen comunista en su país. Y se sucedieron su detención, su desaparición y los ríos de tinta en la prensa de masas y en la especializada… Y con ello, sus famosas pipas de porcelana (las mismas que la gente se llevaba a puñados de la Sala de las Turbinas de la Tate) empezaron a venderse en toda feria internacional que se preciara al precio de los diamantes de la calavera del señor Hirst…

El artista chino Ai Weiwei en la Tate

Solo queda preguntarse, ¿puede influir una crítica en la obra de un artista? Ante la complejidad que ha adquirido el mundo del arte en las últimas décadas, cada vez se hace más necesaria la labor del crítico para separar el grano de la paja, para poner orden entre lo que merece la pena y lo que no. Ahora bien, el mercado del arte, como todo sistema que se precie, ha terminado por convertir la crítica en un mecanismo a su servicio. El antisistema no sabe que forma parte del sistema y que este lo necesita. Ante este panorama, al crítico solo le queda como opción tratar de ser lo más honesto posible; hacer su trabajo entre el ruido y la vorágine, teniendo en mente más a su indeterminado e impreciso lector que al bien definido galerista o director de museo; escribir sabiendo que el arte no es una ciencia exacta, de forma que sus resultados no coincidirán necesariamente con los de los demás colegas… Es eso, o romper el espejito de un puñetazo.

Javier Díaz-Guardiola (Madrid, 1976) es licenciado en periodismo, crítico de arte y comisario de exposiciones. En la actualidad coordina la sección de arte y arquitectura de ABC Cultural, la revista de cultura del diario ABC en España y colabora puntualmente con otras publicaciones del sector.

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