La revista británica Frieze ha preguntado a una serie de especialistas
del arte de toda Europa su opinión sobre el valor de la crítica
artística. ¿Por qué critican los críticos? Esta fue mi aportación
Javier Díaz-Guardiola. ABC Cultural. Madrid, España
¿Puede una crítica negativa influir en la obra de un
artista? Me temo que no. De hecho, ustedes en el Reino Unido tienen un ejemplo
relativamente reciente. Me refiero a la exposición de Damien Hirst en la Tate,
una muestra que buena parte de los textos críticos elaborados por la prensa
anglosajona no ha dudado en dejar a la altura del betún. Algunos días después
de que esas publicaciones vieran la luz, la economía británica entraba en
recesión, pero imagino que poco tuvo que ver en ese estancamiento lo que unos
cuantos críticos de arte habían expresado en sus reseñas. Por si alguno se
temía lo peor, las finanzas del señor Hirst tampoco se vieron alteradas lo más
mínimo.
¿Puede entonces una crítica elogiosa influir en la obra de
un artista? Es probable. Pongamos el ejemplo de otro artista mediático. El del
chino Ai Weiwei. Yo tuve el placer de entrevistarlo en Madrid cuando aún no era
ni la mitad de famoso que es ahora (y que conste que yo no soy tan mayor). Luego,
con él llegó el escándalo, y se convirtió (aún más) en el artista disidente al
régimen comunista en su país. Y se sucedieron su detención, su desaparición y
los ríos de tinta en la prensa de masas y en la especializada… Y con ello, sus
famosas pipas de porcelana (las mismas que la gente se llevaba a puñados de la
Sala de las Turbinas de la Tate) empezaron a venderse en toda feria
internacional que se preciara al precio de los diamantes de la calavera del
señor Hirst…
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El artista chino Ai Weiwei en la Tate |
Solo queda preguntarse, ¿puede influir una crítica en la
obra de un artista? Ante la complejidad que ha adquirido el mundo del arte en
las últimas décadas, cada vez se hace más necesaria la labor del crítico para
separar el grano de la paja, para poner orden entre lo que merece la pena y lo
que no. Ahora bien, el mercado del arte, como todo sistema que se precie, ha
terminado por convertir la crítica en un mecanismo a su servicio. El
antisistema no sabe que forma parte del sistema y que este lo necesita. Ante
este panorama, al crítico solo le queda como opción tratar de ser lo más
honesto posible; hacer su trabajo entre el ruido y la vorágine, teniendo en
mente más a su indeterminado e impreciso lector que al bien definido galerista
o director de museo; escribir sabiendo que el arte no es una ciencia exacta, de
forma que sus resultados no coincidirán necesariamente con los de los demás
colegas… Es eso, o romper el espejito de un puñetazo.
Javier Díaz-Guardiola
(Madrid, 1976) es licenciado en periodismo, crítico de arte y comisario de
exposiciones. En la actualidad coordina la sección de arte y arquitectura de
ABC Cultural, la revista de cultura del diario ABC en España y colabora
puntualmente con otras publicaciones del sector.
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