4 jun. 2007

fluir


pensamientos, frases,
palabras,
sonidos,
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sonidos

3 comentarios:

Mäuss dijo...

Dejar que lo que suceda, ocurra. Que lo que ocurra, suceda. Que el corazón guíe, y los pasos sigan sus huellas. Mirar al frente, y no predeterminar el futuro. Dejarse llevar por las cosas simples de la vida, no perder el tiempo en lo inerte. Sentir los latidos del corazón y a ratos volar. Soñar, y luchar porque la vida sea la utopía de los sueños encarnados. Disfrutar la vida, total... es solo una.

un beso
m

Mäuss dijo...

el anterior due un comentario a título personal, y se me ocurrió este regalito que encontré...

Hace mucho tiempo, existió un templo que tenía un millar de campanas labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento todas las campanas producían una sinfonía que encantaba a cuantas personas la escuchaban.

Pero un día, la isla se hundió en el mar y con ella desapareció el templo con todas sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando y que cualquiera que escuchara atentamente todavía podía oírlas. Movido por esta tradición un joven decidió ir a escucharlas. Estuvo sentado durante días a la orilla del mar y trato de escuchar con toda atención, pero lo único que oía era el ruido de las olas al golpear en la orilla. Hizo todo el esfuerzo, pero fue en vano. Cuando le invadió el desaliento, tuvo la oportunidad de escuchar a los sabios de la aldea que hablaban con devoción de la leyenda, de quienes habían oído las campanas y certificaban la leyenda. Por fin después de tratar en vano una y otra vez... desistió de su empeño. Tal vez, el no era uno de esos seres afortunados a quienes les era permitido oír las campanas o tal vez no fuera cierta la leyenda, entonces decidió regresar a su casa y aceptar su fracaso. Era su ultimo día en el lugar y decidió decirle adiós al mar, al viento, al cielo y a los cocoteros. Se acostó en la arena, contemplando el cielo. ese día no opuso resistencia, sino que por el contrario se entregó a la experiencia, descubrió que el sonido de las olas era realmente dulce y agradable.

Pronto quedo tan absorto en ese sonido y en el ambiente que lo rodeaba, que apenas era consciente de sí mismo. Tan profundo era el silencio en su interior... que de repente oyó el tañido de una campana, seguido por el de otra y otra... en un momento todas las campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía y su corazón se vio lleno de asombro, gratitud y alegría.

te extraño
m

Mäuss dijo...

ahora sobre la foto,
del texto ya dije en lo otros dos comentarios... : )

hermosa foto!
hermosa la foto!
hermosa de la foto!