20 jul. 2009

La dama y el caballero

(Madrid)Un escenario totalmente negro, sin nada superfluo, rodeaba a la pareja neoyorquina acompañada por un tercer teclista. Uno a cada lado, vestidos de negro con sus respectivos sintetizadores, Anderson con su violín, Reed con su guitarra. Tras ellos una pantalla proyectaba las traducciones al catalán de los temas interpretados, una traducción que se agradecía porque los textos tenían esa noche tanta o más importancia que los paisajes electrónicos que los envolvían. Más rítmico, más cantante a pesar de su voz granulosa, Reed. Más contadora de historias (con su voz manipulada por los sintetizadores) Anderson.

::"la dama y el caballero, la extraña artista amiga de romper códigos y el viejo maldito. Y le hablaron también a América, y levantaron versos de un mundo que se precipita en la decadencia, y señalaron a ese imperio que ha dispuesto ya la cuerda para cuando le toque ahorcarse. La megalomanía de un país lleno de expertos que resuelven problemas (y que no resuelven ninguno importante) y el trazo crepuscular de unas ciudades lúgubres por las que vagan los desheredados que habitan las alcantarillas. Laurie Anderson estaba en lo suyo: creación de atmósferas un tanto asfixiantes, sobre las que su violín enhebra pinceladas líricas y algunos lamentos, mientras recita esos textos desgarrados y críticos como letanías, siempre a través de una voz deformada electrónicamente (demasiado grave, demasiado aguda). Lou Reed estuvo también en alguno de los episodios suyos. Esas masas de sonido, servidas como láminas de acero crudas y repetitivas, recordaban algunas sesiones interminables de la Velvet Underground improvisando en la Factory mientras Warhol filmaba esa pesadilla con abundancia de planos fijos. El tiempo detenido, y una extremada lentitud para derramar los versos furibundos y extraños, doloridos, de quienes se sienten rotos en los baches de la historia."(J.A.Rojo)

1 comentario:

Anónimo dijo...

gey