3 feb. 2010

Erick Beltrán





Erick Beltrán (Ciudad de México, 1974) se ha prodigado en los últimos años en diversas exposiciones en Barcelona -Registros y hábitos en la Fundación Tàpies o Algunos libros de artistas en la galería ProyecteSD-. Ahora presenta su primera exposición individual en la galería Joan Prats bajo el título Serie Calculum. En aquellas exposiciones su trabajo parecía caracterizarse por una especie de reciclado, en periódicos y ediciones de artista, de la sobreinformación omnipresente hoy en día. Ahora, sin embargo, parece haberse concentrado en la reconstrucción de un archivo de objetos que giran en torno a la idea de valor en la sociedad contemporánea. Así una copia del manifiesto antropofágico brasileño editada en letras barrocas convive con un extraño sello de Nueva Zelanda o las uñas de Rasputin. Cada uno de los elementos de este archivo, en el que todo indica que puede desplegarse hasta el infinito, está dispuesto bajo un lema -anomalia para el manifesto antropofágico...- acompañado del objeto y un breve texto explicativo. Todo como una especie de gabinete de curiosidades.
Así que, más que a la idea de valor, el archivo de Erick Beltrán responde a esa extraña cuestión de la curiosidad o lo que se ha quedado en los meandros de la historia. Una cuestión que, por otra parte, tiene poco de contemporánea-tampoco el archivo-. Basta pensar en el museo imaginario de Malraux.
Pero la referencia al archivo no acaba ahí. En contraposición a los objetos que constituyen ese gabinete de curiosidades, Erick Beltrán presenta una serie pizarras con mapas que trazan relaciones entre conceptos. Todos ellos están supuestamente asociados a esa idea de valor. El resultado, intencionado sin duda, son cruces de palabras difíciles de descifrar y que delatan, una vez más, la imposibilidad de encontrar algún tipo de ordenación lógica. Más allá de su indigeribilidad, la intención de estos mapas es asentar su trabajo como un intento por dar respuesta al caos contemporáneo, por intentar buscar explicaciones que caminen por meandros o que revelen algún tipo de visión del mundo no hecha a partir de lugares comunes.
Es ahí donde resulta pertinente este trabajo archivístico y donde puede revelar conexiones con otros registros como la literatura de Vila-Matas o los ensayos de Eloy Fernández Porta. David G. TORRES

"La vida diaria es un continuo flujo de sensaciones, imágenes, colores, sonidos y recuerdos a los que intentamos dar un orden" E.B

2 comentarios:

kamagra dijo...

Gran artista hace rato que estaba buscando información sobre el desde que vi una de sus exposiciones en el DF.

angela dijo...

La verdad que si , es un gusto para mi que visites el blog
saludos