27 set. 2011

Christian Bendayán

Christian Bendayán 1975 ICon la crudeza de formas y el festín chirriante de los colores, tiene la poco frecuente habilidad de confundir a primera vista, y mostrar ese rostro de la exuberancia tropical y el desborde perpetuo, estridente, que los estereotipos obligan para con los usos y costumbres de la ciudad de selva.



Más allá de la condición de tributaria de las imágenes populares, esas expresiones de carteles, muros, pinturas sin academia, ilustraciones espontáneas, su pintura busca y encuentra los signos más densos y solapados que hurgan en las identidades y los anhelos, las ansiedades y los desencuentros.
Protagonistas privilegiados, sus travestidos de abierta insolencia y demasiada alegría, son personajes que hablan de necesidades desembozadas y relaciones desprejuiciadas. También aluden a formas de rito social y entramados complejos que parecen tejer su espacio solo en función de su simpatía cálida y amistosa.
Para completar el variopinto desfile, Bendayán acude a la iconografía de mitos y leyendas. La sirena emerge como símbolo excelso, entre romántico y temible..(Elida Roman)

Desde que su aventura empezara a manera de tanteo feliz en su aprendizaje autodidacta, o en su posterior dominio virtuoso del medio, el perfil de los popular y su versión pop masificada han venido adquiriendo una densidad alegórica adicional en su trabajo y, acaso también, en la vida real de la cual emergen intactas sus imagenes y sus retratos.


Iquitos, su ciudad natal, es un tema recurrente en su obra y se encuentra también presente en su último trabajo llamado ‘Luz’. Un lugar mágico, como él lo describe, pero a la vez lleno de contradicciones; brilla con una luz tan intensa como la oscuridad de su sombra. Mientras tanto, la muerte y la fugacidad de la vida son el centro de esta última muestra, cargada de un fuerte aspecto emocional, cuyo efecto es inmediato gracias al carácter directo de su pintura.
Quizas en eso, La luz negra -el tubo de neón discotequero y fluorescente que rescata ciertos colores de las sombras- con su inmejorable denominación, sea la que mejor explique el proceso de la mirada de Bendayán y todo lo que en él privilegia la vida y el brillo en la obscuridad. Un gesto en el cual el artista redime la cultura visual y nocturna del video pub regional y de los iconos de la pintura popular amazónica.








"Mientras pinto dudo.Que siento que pinto hasta las huevas. Digo: Tengo que dedicarme a cualquier otra cosas. Cuando pinto y siento que está muy fácil, se me quita las ganas de pintar. Antes pensaba que el mérito está en la idea, ahora ya no, quiero disfrutar a la hora de echar el óleo. Hasta sufro cuando se acaba el día."

1 comentario:

javier dijo...

veo en él unas reminiscensias de naïf a la vez que influencias de rivera,Es colorista y no carece de movimiento, , debe progresar 8 jejej yo conozco a otro que tambien debe progresar)