Juliao Sarmento nacido en Lisboa 1948
Comenzó
a exhibir cine, video, sonido, pintura, escultura, instalación y
multimedia en los años setenta, pero también ha desarrollado varios
importantes proyectos site-specific.Represento a Portugal en la Vienal de Venecia en 1997.
“Me interesa provocar tensión e inseguridad frente a la obra de arte”
En su
obra aparecen y reaparecen vasos de leche y de miel, junto a fragmentos
de cuerpos, brazos, piernas, una mano, un hombro, mujeres sin rostro y
mujeres sin cabeza. Perturbador. Aunque
Sarmento regresa una y otra vez a las mismas obsesiones, su obra es
increíblemente variada. Crea pinturas, esculturas, películas, grabados y
performances, un espectro que podrá verse en Distancias cortas. No es
fácil definir su trabajo. “Lo mezclo todo: mis angustias, mis deseos, mis necesidades, mi desesperación…
mis placeres, las cosas que amo, las que odio, lo que me ha interesado
en ese día concreto…”, comenta. Tampoco aprueba que se le considere un
pintor, su faceta más conocida, sobre todo por las denominadas Pinturas blancas, con sus blancas superficies sucias que recuerdan a sábanas manchadas y sus imágenes dibujadas y parcialmente borradas. Mi trabajo da forma a una cadena global de asociaciones. Es como quien escribe un libro. Soy escritor, pero en lugar de escribir con palabras lo hago con imágenes”, señala.Sarmento
habla de su deseo de entender la imagen como un objeto o escena
tridimensional: “no me conformo con ver la imagen, quiero tocarla; ver
un determinado espacio con una determinada figura dentro de él, pues
para mí el espacio es muy importante”. “Me gustan las mujeres y me gusta trabajar con mujeres.

Son, para mí, un leitmotiv. Para empezar a trabajar me hace falta un pretexto, y en la representación del cuerpo femenino lo encuentro”, explica.
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