8 may. 2013

Jeannette Betancourt


 "La sombra es el espectro del vacío, la representación de aquello que está ausente", dice Jeannette Betancourt. Esa afirmación -en la que se reconoce la influencia de escultores como Oteiza y Brancusi, de los que la artista puertorriqueña se declara "muy fan"-, resume la esencia de la instalación Campeche 331, visitable en el Horno de la Ciuadela hasta el próximo 26 de septiembre.




Una obra que capta los valores primordiales de las sombras que se encuentran en los árboles durante el día. La propuesta artística, que conforma un círculo de unos 6 metros de diámetro, ha sido realizada a base de recortes a mano en hule de sombras de ramas y arbustos, en concreto los del jardín de la casa de Ciudad de México en la que vive Betancourt. La instalación se ambienta con un audio que reproduce los sonidos de los pájaros que visitan dicha estancia durante la primavera y en cuya creación ha colaborado Eduardo Roel, y con una iluminación de tono verdoso que crea una atmósfera de naturaleza hiperreal en la que hay tanto de calma como de inquietud. "Trato de lograr una representación lo menos evidente posible de la realidad", dice Jeannette Betancourt, nacida en Brooklyn (Nueva York) en 1959 aunque vive entre México y Puerto Rico. Y lo consigue: una realidad subvertida y fragmentada que invita a ser rodeada con curiosidad y sin prisa.Entre los proyectos más recientes de Betancourt están la instalación interactiva Metamorfosis en Papalote Museo del Niño en la Ciudad de México, la instalaciónResidente/ Visitante, la exposición Caja Negra: relato de un siniestro en el Museo de Arte de Caguas en Puerto Rico, y Careos y relevos en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico.


2013 «Agua: Flujos / Situaciones» – una exhibición de la artista en residenciaRecolectora de relatos y de objetos, Jeannette Betancourt* articula en torno al agua una narrativa transparente, que comprende desde derivaciones de mitos y leyendas a la deconstrucción de los procesos de comercialización del agua. No existe interés alguno por postular conclusiones, solo el de colocar en el cubo blanco una serie de preguntas abiertas (cifradas en esculturas, instalaciones, videos y objetos) a consideración del espectador.
Ocupada con los temas que amenazan a la naturaleza desde hace ya casi una década, la artista designa la exposición al eje de la vida misma.  El agua – como tema- le permite tocar las contradicciones implícitas en el ser humano: las elucubraciones en la construcción de sentido ante la imposibilidad de lo inexplicable (como bien pudo ser en la antigüedad las tormentas en el mar); las razones de orden pragmático que han imperado en el manejo de este recurso y por ende, la visión fragmentada que existe en cuanto su recolección, distribución y uso actual.En la instalación escultórica “Aguacero”, Jeannette Betancourt logra un intersticio entre una imagen de su infancia y la tensión hídrica actual en la isla de Puerto Rico. En la playa de Salé, Marruecos, la artista recupera para la obra “El Arrullo”, la evidencia de una contaminación por demás, globalizada. En el Mar Egeo en Grecia, capta en los videos “Radiografía del Poder” y “Muro de Agua” el temperamento y la topografía del mar respectivamente. El océano, cada día más cercano al punto de inflexión, advierte de su poder mediante el incremento en la intensidad de las tormentas.
En la exposición, Agua: Flujos/ Situaciones, Jeannette Betancourt genera una nomenclatura de nuestra relación con el agua, una que va de la divinización a la contaminación.

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